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| Caroline
Lucretia Herschel |
El
16 de marzo, es el aniversario del nacimiento de Caroline Lucretia
Herschel. Nació, en Inglaterra, en 1750 y murió en
1848.
Más
conocido que ella, es su hermano William Herschel, quien, entre
otras muchas cosas, es el descubridor del planeta Urano. Aunque,
como en tantas otras ocasiones, el mérito se lo ha llevado
el hombre, realmente formaban un buen equipo. Ella le ayudaba en
sus observaciones, a pulir las lentes de los nuevos telescopios
que construían y se encargaba de los cálculos matemáticos.
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Carolina a los 97 años |
Cuando
acababa de ayudar a su hermano, ella se dedicaba a sus propias observaciones.
Así el 1 de agosto de 1786 descubrió su primer cometa.
Gracias a ello, al año siguiente, el Rey Jorge III le dió
un sueldo de 50 Libras como ayudante oficial de su hermano William,
que cobraba 200 Libras.
En
total descubrió ocho cometas y doce nebulosas, nombre que
ella daba a lo que hoy sabemos son auténticas nebulosas,
galaxias espirales e irregulares y cúmulos abiertos.
A
continuación se dedicó a revisar y ordenar el catálogo
de observaciones de estrellas fijas de Flamsteed. En 1797 publicó
el índice de Flamsteed con una lista de errores y 560 estrellas
que aquel astrónomo había omitido.
Gracias
a su trabajo de catalogación de 2.500 objetos del cielo profundo,
en 1828 recibió la medalla de oro de la Royal Astronomical
Society de Inglaterra. Siete años después, cuando
ya tenía 85 años, fue nombrada, junto con la matemático
y astrónomo Mary Somerville, miembro honorario de dicha asociación.
Fueron
las dos primeras mujeres que recibían tal distinción.
El hecho de hacerlas miembros honorarios, fue que los estatutos
impedían hacer miembro de número a las mujeres.
En
el mundo científico era una celebridad, y por su casa pasaban
los personajes científicos más eminentes, tales como
Gauss.
Murió
a los 98 años de edad.
Más
datos sobre su vida aquí:
http://www.astrocantabria.org/biograf.html#herschel
Sobre el catálogo Flamsteed aquí:
http://www.gui.uva.es/gua/digiastrea/astrea13/desig13.html
Vida de su hermano William aquí:
http://www.astrocosmo.cl/biografi/b-w_herschel.htm
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"Resérvate
el derecho de pensar, porque incluso el pensar equivocadamente
es mejor que no pensar en absoluto"
Hipatia
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Hipatia
nació en Alejandría -Egipto- en el año 370
de nuestra era y murió en el 415.
De
su madre nada sabemos, pero sí de su padre, Teón de
Alejandría, que era un importante matemático y filósofo
de la época, que trabaja en "El Museo", es decir,
en la Biblioteca de Alejandría.
Su
padre –en sus propias palabras- quiso que fuera un ser "humano
perfecto". Fue su profesor y diseñó para ella
todo un plan de formación que incluía tanto ejercicios
físicos como astronomía, matemáticas, música
y filosofía.
Parece
ser que el plan formativo de Teón funcionó. No sólo
transmitió a su hija la pasión por las astronomía
y las matemáticas sino que ella le superó en todo.
Su
padre escribió un comentario sobre al Almagesto de Ptolomeo
en el que parece ser que Hipatía le ayudó mucho.
Según
su biógrafo -Sócrates Escolástico- que escribió
120 años después de su muerte, Hipatia se destacó
fundamentalmente en el estudio de los astros.
Entre
sus trabajos matemáticos están los comentarios a la
famosa obra "Aritmética" de Diofanto. Ella la reescribió
añadiendo comentarios, explicaciones y nuevos ejemplos.
El
Museo tenía más de cien profesores residentes a los
que se añadían profesores visitantes que venían
de todas partes del mundo. Ella comenzó a estudiar con ellos.
Viajó a Italia y a Atenas para recibir algunos buenos cursos
de filosofía, pero se formó como científica
en el Museo. De hecho, su vida siempre estuvo ligada al mismo, fue
alumna, profesora e incluso llegó a ser la directora -su
último director-, lo que le produjo la muerte, como veremos
luego.
Durante
veinte años se dedicó a investigar y a enseñar
matemáticas, geometría, astronomía, lógica,
mecánica y filosofía.
En
cuanto a la filosofía, ocupó la cátedra de
filosofía platónica del Museo, seguía las ideas
de Plotino pero de una forma menos metafísica y mucho más
científica.
Sus
clases adquirieron mucho prestigio y a ellas iban alumnos de toda
Europa. Entre ellos estuvo Sinesio de Cirene, con el que mantuvo
una importante correspondencia de la que se deduce que fue ella
la inventora del astrolabio marino (astrolabio plano). Posteriormente,
Sinesio de Cirene fue nombrado obispo contra su voluntad.

Astrolabio
El
astrolabio permitía calcular la posición de las estrellas.
El
astrolabio no es su único invento, también creo un
hidrómetro graduado de latón para determinar la densidad
de los líquidos y varios métodos de destilación.
Hipatia
se convirtió en uno de los mejores científicos y filósofos
de su época, lo que atrajo las iras de los cristianos, pues
todos esos conocimientos los identificaban con el paganismo y por
ello eran perseguidos.
La
Biblioteca de Alejandría había pasado por varias
vicisitudes, y a finales del siglo IV había una "Biblioteca
hija", que es en la que estudió y enseñó
Hipatia.
Esta Biblioteca formaba parte de un complejo de la acrópolis
alejandrina, que incluía el templo de Serapis, con
una enorme columna -la Columna de Helios- que guiaba a los
marineros al puerto; el Serapeum, lugar donde eran enterrados
los toros sagrados; dos obeliscos de Sethi I, y muchas otras
cosas.
En el año 391 todo el complejo fue destruido por el
patriarca de Alejandría, Teófilo, que murió
en el 412. El mismo, personalmente, fue el que dio el primer
hachazo a la estatua de Serapis.
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San Cirilo, San Anastasio
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Tras
incendiar el Serapeum, las llaman se propagaron a la Biblioteca
hija, de la que sólo quedaron unos pocos restos.
No
sólo quemaron y destruyeron los templos griegos sino que
también persiguieron a todos los académicos del Museo.
Les obligaban a convertirse al cristianismo o morir.
Cuando
le llegó el turno a Hipatia, se negó a renunciar a
sus ideas. En la cuaresma, en marzo de 415, fue acusada de conspirar
contra el patriarca cristiano de Alejandría (Cirilo de Alejandría
-más tarde Santo-) y fue muerta.
La
leyenda dice que una noche oscura, cuando iba a
su casa desde las ruinas del Museo, la sacaron del carruaje, la
desnudaron y la despellejaron con conchas de ostras afiladas, hasta
que murió. Luego quemaron sus restos. (Sobre las conchas,
Socrates Escolástico, en su obra Ecclesiastical History,
dice ostrakois, que literalment son conchas de ostras; pero esa
palabra también se aplicaba a las tejas.)
He
subrayado la palabra leyenda, aunque lo dijo su
biógrafo, Sócrates Escolástico, pero no olvidemos
que éste escribió 120 años después de
la muerte.
Cirilo
vivió entre manifestaciones, muchas de ellas provocadas por
sus decretos, como por ejemplo, la expulsión de los judíos
de Alejandría.
Los
escritos de Hipatia se perdieron porque la Biblioteca también
fue quemada.
Mataron
a una mujer; pero -por suerte- sus ideas y sus inventos nos han
llegado, como por ejemplo el astrolabio, que ha jugado un importantísimo
papel en la navegación (Sobre el astrolabio. La invención
del astrolabio no sólo se atribuye a Hipatia, también
se habla de Diógenes Laercio, Berosio el Caldeo, Arquímedes,
Teodosio de Bitinia, Hiparco e incluso a Tolomeo).
Por
suerte no lograron acabar con la sabiduría Griega, que llegó
a nosotros a través de los árabes.
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| Marie
Anne Pierrette Paulze |
Marie
Anne Pierrete Paulze, nació en 1758 y falleció en
1836. De profesión química.
Probablemente
con este nombre haya pocas personas que sepan quién es, pero
si ponemos el nombre de casada, la cosa cambia: Marie Lavoisier.
Su
primer marido fue el famosísimo Antoine Lavoisier, se casó
con él a la tierna edad de 13 años. Sí, eso
he dicho: trece.
Trabajaron
juntos en su laboratorio de París durante veintitrés
años, hasta que Antoine fue guillotinado.
Marie
estudió con el famoso pintor Jacques Louis David con el que
aprendió a pintar, latín e inglés.
Estos
conocimientos de Marie fueron decisivos para Lavoisier. Sus habilidades
como ilustradora quedan de manifiesto en las trece páginas
de dibujos que acompañan a la obra de su marido de 1789 titulada
"Tratado elemental de química". Los dibujos van
firmados como Paulze Lavoisier.
Sus
capacidades de traductora ayudaron enormemente a su marido. Ella
le traducía las obras del inglés. Un ejemplo claro
es el libro de Richard Kirwan "Essay on Phlogiston", al
que Lavoisier criticó y desmontó punto por punto.
Ese
libro constituye todo un hito, es el fin de la vieja alquimia y
el nacimiento de la moderna química.
En
la primera edición, no lo decía, pero en la segunda
aparece Marie, como traductora.
Hay
una cuadro del matrimonio, hecho por su tutor, el pintor David,
en el que se ve que ambos trabajaban juntos en el laboratorio.
Una
vez muerto Lavoisier ella se encargó de la edición,
en dos volúmenes, de su obra póstuma: "Memorias
de química".
Que
era su ayudante no cabe la menor duda, lo que nunca sabremos es
hasta que punto la obra atribuida a Lavoisier es una labor conjunta
de los dos. Muchos datos apuntan en esa dirección. Por ejemplo,
tras la muerte en la guillotina de su padre y de Lavoisier, Marie
dirigió un "salón científico", al
que, entre otros, acudía Dupont de Nemours, el fundador de
la famosa compañía Dupont.
Si
dirigía un salón científico es que sabía
del tema. ¿O no?
Lavoisier
fue guillotinado en 1794.
En
1803 publicaba las "Memorias de química" y en 1805
se casaba nuevamente con el Conde Rumford. Parece ser que antes
de casarse tuvieron un romance estupendo, pero al poco de la boda
empezaron a pelearse. Fue un fracaso de matrimonio. Se separaron
en 1809.
Durante
los siguientes 25 años -hasta su muerte- su casa fue un lugar
de encuentro de famosos científicos. Este es otro dato de
que la obra de Lavoisier fue más bien una obra conjunta del
matrimonio.
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Cecilia Grierson (1889-1934)
(Foto: Udesa)
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El
nombre y la trayectoria de Cecilia Grierson, primera médica
argentina, están asociados a la etapa pionera de
un grupo de mujeres que en América Latina y el Caribe
pugnó por derribar barreras en medio de la incomprensión
y el rechazo de su tiempo. Fueron las primeras universitarias.
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Durante
las décadas de los años setenta y ochenta del siglo
XIX, en América Latina se realizaron importantes cambios
económicos y culturales que incidieron en la formulación
de leyes y reformas favorables al acceso de mujeres a la educación.
En este período se crean colegios y liceos “para señoritas”.
Ciertamente,
el programa de estudios en estos centros de enseñanza era
elemental. Se basó en el concepto de que a las mujeres sólo
les bastaba saber leer y escribir y, a lo sumo, tener conocimientos
rudimentarios de aritmética y lenguaje, para ejercer dignamente
sus roles de esposas y madres.
En
la mayoría de nuestros países no existió formalmente
la instrucción secundaria femenina hasta los primeros años
del siglo XX. Este fue el clima que le tocó vivir a Cecilia
Grierson y a sus compañeras de la primera generación
de universitarias latinoamericanas.
Las pioneras
Cecilia
Grierson integra el grupo de pioneras que ingresó a la universidad
para seguir la carrera de medicina a mediados del siglo XIX. Por
la información encontrada, sabemos que entre los años
de 1882 a 1892, varias mujeres recibieron el título de médicas
en Argentina, Brasil, Cuba, Chile y México.
En
próximas ediciones abordaremos la vida y trayectoria de estas
mujeres, en especial de María Augusta Generoso Estrela, de
Brasil, que fue la primera en el continente de graduarse de médica
en 1882. Así como las de Eloísa Díaz Insunza
y Ernestina Pérez Barahona, de Chile; Matilde Montoya, de
México y Rita Lobato Velho Lopez, de Brasil. Las cuatro obtuvieron
el título de médicas cirujanas en 1887. Igualmente
de Elvira Rawson de Dellepiane, graduada en 1892 en Argentina.
Aniversario histórico
El
2 de julio de 1889 una joven de ojos claros y cabellos castaños
recibía de manos de la máxima autoridad de la Escuela
de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, el título
de médica cirujana. Esta joven se llamaba Cecilia Grierson
y fue la primera mujer argentina en ejercer la medicina ginecológica.
Nacida
en Buenos Aires, el 22 de noviembre de 1859, de un matrimonio compuesto
por una irlandesa y un escocés, a los 13 años, Cecilia
se convirtió en maestra rural en Entre Ríos, lugar
donde su familia tenía una pequeña estancia. Como
era menor de edad, el gobierno le entregaba el sueldo a su madre.
En
1878, a los 19 años, egresa de la Escuela Normal de Maestras
de Buenos Aires, y de inmediato, Sarmiento, figura clave de la política
y la educación en esos momentos, le ofrece un puesto en una
escuela de varones donde trabaja por un tiempo. Para entonces, ya
sabía que su camino era la medicina.
Sin
desánimo alguno por los obstáculos que tenía
que sortear, a los 23 años solicita una matrícula
en la Facultad de Medicina, luego de obtener un permiso especial
por ser mujer. Antes de ella, otra mujer, Elida Passo (1867-1893),
había ingresado a la Facultad de Medicina para seguir la
carrera de farmacia, convirtiéndose en la primera graduada
en esa rama en 1885. Lamentablemente, cuando cursaba el quinto año
de medicina, enfermó gravemente y murió sin diplomarse.
Grierson
estudió en una atmósfera de críticas, comentarios
malévolos y burlas de sus compañeros. Pese a ello,
destaca como una alumna aventajada, obteniendo el cargo de ayudante
de histología ad honorem de la Facultad y, en 1885, el de
practicante de la Atención Pública (Asistencia Pública)
en distintos hospitales. Su tesis de grado Histero->Ovariotomías,
efectuadas en el Hospital de Mujeres desde 1883 a 1889, fue el resultado
de estas experiencias.
Sorprende
enterarse, revisando esta etapa de su vida, de la actividad que
desplegó en los años previos a su graduación.
Estaba llena de proyectos visionarios. Durante su paso por la Asistencia
Pública, organiza el servicio de ambulancias con sus respectivas
campanas de alarma, una novedad, pues este instrumento sólo
lo tenían los bomberos.
En
1886, durante la epidemia del cólera, actúa eficientemente
en la atención a los enfermos de la Casa de Aislamiento,
y realiza prácticas en el Hospital de Mujeres Rivadavia.
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Camila Henríquez Ureña
(1894-1973)
(Foto: www.trabajadores.co.cu)
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“El
verdadero movimiento cultural femenino empieza cuando las
excepciones dejan de serlo.” Palabras proféticas
de Camila Henríquez Ureña, pronunciadas en
1939. Camila Henríquez, escritora y humanista, hizo
una importante contribución a las ideas de emancipación
femenina que diseminó en el Caribe, en EEUU y en
América Latina.
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Camila
Henríquez Ureña nació en República Dominicana
el 9 de abril de 1894 y a la edad de nueve años se trasladó
con su familia a Cuba, donde en 1926 adoptó la ciudadanía
cubana. Camila provenía de una estirpe familiar de literatos,
pensadores y educadores.
Su
madre, Salomé Ureña, fue una notable precursora de
la educación femenina en República Dominicana. Como
fundadora de la enseñanza superior de la mujer en ese país,
Salomé Ureña trabajó al lado del puertorriqueño
Eugenio María de Hostos en la reforma de la enseñanza
que permitió más tarde, y a iniciativa de ambos, la
fundación de las Escuelas Normales, asumiendo Salomé
la dirección de la Escuela Normal de Maestras.
Aunque
Salomé Ureña murió en 1898, cuando Camila tenía
cuatro años, los recuerdos que guardaba de ella provenían
de los relatos que le hacía su hermano Pedro, quien, por
ser diez años mayor, se benefició de la influencia
formativa de esa madre que hablaba fluidamente varios idiomas y
que lo incitaba al hábito de la lectura.
Porque
la casa de los Henríquez Ureña era una “casa
de estudio”, según la propia Camila, donde “toda
la familia se dedicó siempre a estudiar”. Si sus hermanos
mayores, como Max y Pedro, pudieron estudiar en los Estados Unidos
a fines del siglo antepasado, a Camila le pareció normal
seguir la misma senda.
Es
cierto que por ser mujer no tuvo la misma notoriedad de Pedro, por
ejemplo, cuya obra y actuación están ligadas tanto
a la historia de la Generación del 98 español, de
cuyas fuentes fue tributario, como a la de los nuevos movimientos
literarios de las primeras décadas del siglo XX en México,
con Alfonso Reyes a la cabeza, de quien fue compañero y amigo.
Indudablemente,
el ambiente intelectual y la libertad de ideas que rodeó
la vida de Camila Henríquez Ureña fue decisiva en
su formación de conciencia como mujer.
En
1932, luego de ejercer por varios años la docencia en Santiago
de Cuba, se va a París para seguir estudios en la Soborna.
Al volver a Cuba, fija su residencia en La Habana y es elegida para
presidir la Sociedad Femenina Lyceum siendo, además, fundadora
de la institución Hispano Cubana de Cultura.
Esos
años son decisivos en su permanente preocupación por
el papel de la mujer en la cultura y en la creación. Precisamente
sus ensayos sobre la presencia femenina en el romanticismo y en
sus estudios dedicados a la poesía de mujeres, como el caso
de Delmira Agustín, se orientan a este propósito.
Una notable contribución
“La
primera prueba de capacidad cultural que puede dar una mujer es
la seriedad ante el trabajo y ante la vida.” Tales palabras,
pronunciadas por Camila en marzo de 1939, en el acto de propaganda
del Congreso Nacional Femenino, en la sociedad Lyceum, que también
presidió, son el reflejo de su actitud cívica y de
su autoestima.
Sus
conocimientos sobre los clásicos griegos y latinos, la literatura
medieval y la antropología la condujeron a producir un notable
ensayo sobre la situación de la mujer a lo largo de la historia.
Feminismo será una de sus más importantes contribuciones
al pensamiento feminista contemporáneo.
Camila
lo presentó durante una conferencia ofrecida el 25 de julio
de 1939 en la Institución Hispano-Cubana de Cultura de La
Habana. No conocemos las reacciones que provocó esta conferencia,
ni la influencia que tuvo en el incipiente movimiento post-sufragio
de esos años.
“La
historia del feminismo” –escribió en ese libro–
“no es sino el lado femenino de esa cuestión eterna
(la pugna entre las dos mitades de la humanidad), y por tanto es
la historia de una lucha entre partes muy desiguales, porque, como
quiera que consideremos el problema, tenemos que partir del hecho
incontrovertible de que la mitad femenina del mundo se ha encontrado
siempre en condiciones de inferioridad respecto de la mitad masculina...”.
Para
su tiempo, las ideas de Camila resultaron “agresivas”,
pero su fama como educadora y filósofa, amén de sus
títulos académicos adquiridos en varias universidades
estadounidenses, donde ejerció diversas cátedras desde
1916, la puso a salvo del ostracismo.
A
un riguroso y penetrante análisis sobre los orígenes
del patriarcado, unió una notable comprensión sobre
instituciones como el matrimonio y la familia, y su influencia en
la opresión de las mujeres. En particular, son interesantes
sus juicios sobre la maternidad (ver dos de sus textos en página
siguiente).
A
partir de 1941, Camila Henríquez viaja constantemente por
América Latina y los Estados Unidos como conferencista en
universidades y centros culturales. Visita Panamá, Ecuador,
Perú, Chile, Argentina y México.
En
1942 obtiene una Cátedra en Vassar College (EEUU) donde permanece
por 17 años. En 1948, aprovechando su año sabático,
se traslada a México para trabajar en el Fondo de Cultura
Económica. En el decenio de 1950 viaja por España,
Francia e Italia.
Cuando
tomó la decisión de abandonar su favorecida situación
económica en el Vassar Collage, e incorporarse al proceso
revolucionario cubano en 1960, en la gestación de una nueva
pedagogía, su obra sería precisamente la de forjar,
en las aulas de la Universidad de La Habana y en Ciudad Libertad,
a una generación que marcaría el devenir cultural
de Cuba.
Desarrolló
la docencia hasta su muerte, ocurrida el 12 de septiembre de 1973
a los 79 años. Tres años antes la Universidad de La
Habana le había conferido el título de Profesora Emérita.
En
1992, el narrador y ensayista dominicano Andrés L. Mateo
(Santo Domingo, 1946) escribió un ensayo titulado Camila
Henríquez Ureña: la virtud del anonimato. Y en 1993,
la Casa de las Américas convocó al “Premio Extraordinario
de de Ensayos sobre Estudios de la Mujer”, para conmemorar,
en 1994, el centenario del natalicio de Camila.
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| AGNODICE,
la valentía de una mujer por la ciencia. |
Ateniense
del 300 a.C.
En la antigua Atenas, existió por muchos años
una ley que prohibía a toda mujer el ejercicio de la medicina e
inclusive prácticas como la obstetricia eran vedadas al género que
traía a este mundo a los nuevos griegos, esta situación provocaba
grandes inconvenientes a las futuras madres antes y durante el alumbramiento,
ya que no querían ser auxiliadas por los hombres que en muchas ocasiones
provocaban la pérdida del feto o la vida misma de la paciente.
Entre
el mito y la realidad, la vida de Agnodice nos muestra cómo es que
esta ateniense devota de la ciencia -con valentía y tenacidad- superó
las reglas de su tiempo al disfrazarse de hombre para poder ayudar
a toda aquella que tuviera un embarazo o trabajo de parto; como
hombre, ingresó a la escuela del famoso médico Hierófilo para poder
estudiar medicina especializándose en la incipiente ginecología.
Su
destreza y brillante desempeño pronto le dieron fama entre las mujeres
de la ciudad y en especial de la aristocracia, esto aún cuando causaba
la envidia de otros médicos que le acusaban "como hombre" que las
corrompiera o sedujera. Contra todo pronóstico, Agnodice siguió
atendiendo a sus pacientes desde una identidad falsa confesándoles
en secreto su sexo y generando confianza entre su consulta.
Los
médicos, a quienes Agnodice con la curación de las mujeres quitaba
una considerable parte de sus ganancias, se confabularon en su contra
acusándole en el areópago de ilícitas intimidades con el otro sexo.
Al comparecer ante la autoridad de esa época, Agnodice reveló a
los jueces pruebas de su sexo, derivando esto en una acusación más
que se enfocaba a la violación de la ley que prohibía a las mujeres
ejercer la medicina; por consiguiente se le condenó con pena de
muerte a lo que varias mujeres de la ciudad amenazaron con morir
a su lado en caso de que se cumpliera con la ejecución.
La
resistencia organizada funcionó, Agnodice fue liberada y se le permitió
ejercer la medicina.
Adelantada
a su tiempo, esta mujer enaltece el ejercicio de la ciencia y de
la medicina que en muchas ocasiones requieren de valor y entrega
para hacer que las cosas se conviertan en realidad.
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Autorretrato
de Artemisia Gentileschi

audio
obtenido de www.radialistas.net
MI
MEJOR VENGANZA
ARTEMISIA (LLANTO)
DOCTOR Lamento decirle, amigo mío,
que su hija ha sido deshonrada.
PADRE (PUÑETAZO) ¡No puede
ser!... ¿Quién ha sido el canalla que…?
DOCTOR Tal vez su hija provocó…
Las muchachas de ahora son muy libertinas…
PADRE ¡Artemisia es menor de edad,
doctor!
CONTROL MÚSICA RENACENTISTA
LOCUTORA Artemisia Gentileschi nació
en Roma en 1593. Desde niña, su padre, pintor, la llevaba
al taller donde ella mezclaba colores, limpiaba pinceles y hasta
le servía de modelo para sus obras.
PADRE Artemisia.
ARTEMISIA Sí, padre.
PADRE Puedes seguir viniendo al taller,
pero sólo te permito hablar con el maestro Agostino Tassi.
Él te enseñará el arte de la perspectiva.
ARTEMISIA Sí, padre.
PADRE Estudiarás pintura con él
hasta que entres al convento.
CONTROL MÚSICA DE ÉPOCA
LOCUTORA Pero el maestro Agostino Tassi
tenía otras intenciones…
PINTOR La pintura es cosa de hombres…
Las mujeres sólo sirven para inspirarnos… y darnos
el merecido desahogo…
ARTEMISIA No, suélteme… me
hace daño…
CONTROL MÚSICA DE ÉPOCA
PADRE ¿El violador ha sido el maestro
Agostino?... Pues se tendrá que casar con ella.
DOCTOR No le aconsejo, amigo mío.
El tal Agostino está ya casado. Además, intentó
matar a su esposa y abusar de su cuñada.
PADRE Pues lo denunciaré. Iré
a juicio.
DOCTOR Usted está en su derecho.
Pero en ese caso, la chica debe ser “examinada”.
LOCUTORA Con 17 años, Artemisia
fue sometida a vergonzosos exámenes delante de los jueces.
Fue torturada durante interminables interrogatorios…
ARTEMISIA (LLANTO) Créanme... déjenme
hablar...
DOCTOR ¡Cállate y reconoce
tu culpa!
LOCUTORA No se hizo justicia. El violador
quedó absuelto.
ARTEMISIA (LLANTO) ¡Me vengaré,
lo juro!... ¡Tomaré venganza!
LOCUTORA Humillada públicamente,
Artemisia no fue admitida en ningún convento. Tampoco en
ninguna escuela de arte, reservadas para varones.
CONTROL MÚSICA DE ÉPOCA
PADRE Hija, he decidido salvar tu honra
y la de nuestra familia. Contraerás matrimonio con Antonio
Stiattesi.
ARTEMISIA Pero, padre, yo no quiero casarme.
Lo que yo quiero es pintar.
PADRE Antonio Stiattesi, tu futuro marido,
es pintor.
ARTEMISIA ¿Pintor?
PADRE Un famoso pintor florentino. Con
él aprenderás las nuevas técnicas de la escuela
de Caravaggio.
CONTROL MÚSICA DE ÉPOCA
LOCUTORA La joven pareja se trasladó
a Florencia, donde Artemisia pudo dedicarse completamente a la
pintura.
LOCUTOR Las protagonistas de sus cuadros
son siempre mujeres. Su estilo es violento, descarnado.
LOCUTORA Tenía 18 años cuando
pintó una de sus mejores obras, la escena bíblica
de Judit decapitando al tirano Holofernes.
PADRE ¿De dónde sacas tanta
furia, hija mía?
ARTEMISIA Me basta recordar, padre.
CONTROL MÚSICA DE ÉPOCA
LOCUTORA Años después, se
separó del pintor florentino. Independiente, Artemisia
Gentileschi se ganaba la vida vendiendo sus lienzos. Poco a poco,
su fama se extendió por la Europa renacentista.
LCOUTOR Francia, España, Inglaterra…
Artemisia recibía encargos de duques y virreyes…
LOCUTORA A la muerte de su padre, fue a
vivir a Nápoles. Allí siguió pintando figuras
femeninas, todas con el mismo estilo oscuro, patético.
CONTROL MÚSICA SUGESTIVA
LOCUTOR Artemisia Gentileschi murió
a los 60 años. Fue la primera mujer admitida en la Academia
de Arte de Florencia. La primera pintora reconocida de la historia.
Una de las más grandes artistas del barroco italiano.
ARTEMISIA Mis obras hablarán por
mí. Ellas son mi mejor venganza.
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Susan George
Susan George (1935) nació en los Estados Unidos, y adquirió la ciudadanía francesa en 1994. Es presidenta del Observatorio de la Mundialización, filósofa y analista política. También vice presidente de ATTAC Francia .
Entre sus títulos académicos se encuentran los de doctor en Ciencias Políticas (Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales, University of Paris), licenciada en Francés (B.A.Smith College, EE.UU.) y Filosofía (Sorbonne, París), etc. Su trabajo actual va encaminado hacia la lucha contra el modelo actual de la globalización, organización del comercio mundial, las instituciones financieras internacionales y las relaciones norte-sur.
A partir de 1990-95 desempeñó servicios en el comité de Greenpeace Internacional así como la de Greenpeace Francia. Es un miembro del grupo de Lisboa, patrón del jubileo 2000 y ha actuado como consultor de varias agencias especializadas de Naciones Unidas (FAO, UNESCO, Unicef etc.). Susan George es un altavoz público frecuente, determinante para los sindicatos y las organizaciones no gubernamentales en muchos países y se entrevista a menudo con la prensa, la radio y la televisión.
Entre sus los libros están El informe de Lugano (Icaria, 2001); Fe y crédito: el imperio secular del banco mundial (con Fabrizio Sabelli, Penguin, 1994); El Bumerang De la Deuda (Prensa, 1992 De Pluto); La enfermedad se va la pista (Penguin, 1990); etc. Susan George también es autora de docenas de prefacios, de artículos de diario, de contribuciones a conferencias y seminarios, de capítulos en volúmenes corregidos, etc. Su obra se ha traducido extensamente; parte o toda existe en francés, alemán, español, italiano, portugués, estonio, japonés, coreano, bengalí, etc.
ENTREVISTA
Se gesta una lucha de todos contra todos
Por Margarita Riviere
La filósofa y analista política Susan George presenta esta semana en España su nuevo libro, 'El Informe Lugano. Sobre la conservación del capitalismo en el siglo XXI', publicado por Intermon, en el que novela sus teorías sobre la globalización y el poder de los mercados y critica la crueldad de la derecha y los dogmas de la izquierda.
Las catástrofes cotidianas no son nada en comparación con lo que puede venir, según Susan George, filósofa, analista política y experta en globalización, presidenta del Observatorio de la Mundialización, de París, y directora asociada del Instituto Transnacional, de Ámsterdam. Un accidente global, por ejemplo, que empezara con un crack financiero tendría consecuencias inimaginables. Pero eso no es lo peor.
Según esta mujer, de 66 años, con tres hijos y cuatro nietos, una verdadera observadora del contraste entre poder y miseria, 'se está gestando una lucha de todos contra todos. Nuestro sistema económico actual es una máquina universal para arrasar el medio ambiente y para producir millones de perdedores con los que nadie tiene la más mínima idea de qué hacer. El crecimiento económico tiene límites y el neoliberalismo no puede acoger a los 7.000 millones de personas que se esperan en el año 2020'.
Su diagnóstico es brutal y su esperanza limitada. En esta entrevista habla por primera vez en España de su último libro, El informe Lugano. Sobre la conservación del capitalismo en el siglo XXI, editado por la ONG Intermon, ya traducido, como sus otras obras, a diez idiomas, que se presenta esta semana en Madrid y Barcelona.
'He escrito para afligir a los que se sienten confortados y no puedo, claro, confortar a los afligidos. Pero no vivimos tiempos agradables y es mucho lo que está en juego', explica en el epílogo de esa novela que parece ciencia ficción aunque que es un ensayo con datos reales espeluznantes, sacados de una investigación que ha durado más de cinco años y que la ha llevado a concluir que 'necesariamente han de producirse más crisis y sufrimientos en todo el mundo'. Por eso, esta mujer, doctorada en literatura, en ciencias políticas y en filosofía, autora de nueve libros, entre ellos El boomerang de la deuda o La religión del crédito, ha utilizado una trama de novela. Para que muchos más comprendan 'qué nos está pasando'.
Éste es el desarrollo del libro, del cual Noam Chomsky ha dicho que 'debería estar en la mesilla de noche de los políticos de Occidente': reunidos en la ciudad suiza de Lugano, un selecto grupo de superexpertos redacta un informe confidencial sobre cómo debe sobrevivir un capitalismo global que se siente en peligro. El encargo, secreto, permite una total claridad y los expertos no se muerden la lengua: la mala gestión de la economía globalizada, sus propios excesos y descontrol llevan a la quiebra del sistema ya que éste 'no puede asegurar la felicidad para todos', que hasta ahora había constituido su gran éxito. Los expertos, desde luego, trabajan con datos reales actualizados; su análisis es riguroso.
La guerra contra el medio natural, dicen, 'se plantea en términos de vida o muerte y nadie quiere vivir en un planeta muerto'. La criminalidad económica, la ineficiencia de las instituciones financieras y políticas, la 'ira de los pobres', el paro, les lleva al diagnóstico de 'la desconexión del sistema con la realidad'. Así escriben: 'Hay demasiadas fábricas notablemente eficientes que producen demasiados bienes para muy pocos compradores solventes'. Se propone, pues, un 'plan de salvación' escalofriante que es el único que garantiza la supervivencia de los amos del mundo, y unas estrategias -entre las que está la 'intoxicación alimentaria'- encaminadas a 'seleccionar a las víctimas' que lograrán, por ejemplo, que esas víctimas, gracias a 'la política de identidad' que exacerba los fanatismos, se exterminen entre ellas. Lo contrario, asegura el informe, 'es el caos'.
Pregunta. Su diagnóstico es tremendo.
Respuesta. Lo que he hecho es estudiar, observar cómo actúa el poder, la gente que manda en el mundo y sus servidores, como las organizaciones internacionales, es que ayudan a su política, desde hace más de 25 años.
P. ¿Su interés por el poder es consecuencia de una rebeldía generacional?
R. Nací en los años treinta, y mi generación, en los Estados Unidos, era conformista, todo les gustaba. Nací entre dos generaciones de rebeldes. Hoy los jóvenes tampoco son rebeldes, pero sí son mucho más realistas que otras generaciones anteriores. Esto es lo que yo veo.
P. ¿Por qué una escritora de ensayo hace una novela?
R. No he hecho una novela en el sentido convencional de la palabra. Hay, sí, un guión de base, pero no hay personajes, y el informe que elaboran es totalmente real, describe hechos no inventados. Y precisamente reivindico el no haber hecho ciencia-ficción, pero quería encontrar un método nuevo para exponer la realidad, una nueva pedagogía. Esto ya lo hago habitualmente cuando doy conferencias y pensé que era lógico llevar esa idea hasta el final, ya que el tema de este libro es que ese poder económico trata de librarse de todos aquellos que no contribuyen a consolidar la economía, eliminando a los que sobran. Desde la epidemia del sida, a la gente le resulta bastante evidente que no importa demasiado cuántos mueren o quedan excluidos.
P. ¿Usted cree?
R. Sería bastante fácil, ya que el mundo hoy es más rico que nunca, redistribuir mejor esa riqueza y organizarse de otra manera. Pero la realidad se aproxima cada vez más a la ficción, ya que yo empecé a escribir en 1997.
P. ¿Ha escrito para los políticos, los empresarios o la gente normal?
R. Para todo el mundo. Tengo un público limitado y no sé hablar a los empresarios; aunque he procurado no ser agresiva, siempre han recibido mal mis palabras. Seguramente es culpa mía porque el mensaje no es agradable y ellos no son personas libres, son gente que si no aseguran una rentabilidad del 15%, si no despiden, si no hacen todo eso, dejan de ser empresarios. En el libro explico esta paradoja: quienes están más y más implicados en el sistema resultan incapaces de modificarlo, por lo cual tampoco pueden protegerlo del desastre. Ésta es la lógica de Lugano: si se deja que este sistema se embale, cada vez excluirá más, destruirá más y creará más desequilibrios económicos, sociales, ecológicos y de todo tipo.
P. Ofrece una visión apocalíptica...
R. He tenido un montón de críticas, pero nadie me ha dicho que las premisas fueran falsas o que pudiera existir otra lógica. Me han dicho que causa pavor lo que explico; seguramente es un texto molesto, pero es lo que quería, desestabilizar tantas conciencias dormidas.
P. Se puede decir que expone una gran conspiración planetaria.
R. No. No creo en las conspiraciones, sino en los intereses. He descrito que los amos del universo hacen lo que deben hacer dado quiénes son, lo cual no es una conspiración. El informe de los expertos toma sus distancias sobre cualquier sistema conspirativo o burocrático.
P. Esos expertos son unos cínicos.
R. Son gentes muy bien pagadas para decir la verdad. Son fríos y dicen lo que piensan. Tienen la ventaja de que cuanto menor es la audiencia de un documento, más fiel puede ser a la realidad y a la verdad. Los informes destinados al gran público van llenos de retórica. En cambio, ellos reciben el encargo de decir la verdad sobre lo que hay que hacer para proteger y extender el sistema en el siglo XXI.
EL PODER DE LOS MERCADOS
P. Su libro describe un tremendo poder, pero no da ni un nombre. ¿Quién tiene el poder?
R. ¿No ha estado en Davos? Todos están ahí. El poder hoy está en los mercados financieros, en los que sólo cuentan 150 personas, y está en los dirigentes de las transnacionales y sus servidores, que se ocupan de la Organización Mundial del Comercio, de la OCDE, de la banca o de la Comisión Europea. Se encuentran entre ellos en instancias como la Mesa de la Industria Europea o el Transatlantic Bussines Dialogue, en comités permanentes de presidentes y directores generales que cada año presentan, por ejemplo, a la Comisión Europea o al Gobierno norteamericano, la lista de lo que se llama deliverable, que viene a ser la lista de lo que les interesa que los Gobiernos les faciliten.
P. ¿Qué hay en esa lista?
R. Objetivos políticos, muchas veces muy bien descritos y precisos sobre las reglas del juego económico en cada terreno económico y a cada nivel de las diversas administraciones. Piden generalmente normas técnicas para problemas concretos. El Gobierno norteamericano trabaja regularmente con las federaciones de la industria que hacen peticiones ante la OMC para evitar obstáculos al comercio, cosas de este tipo. Ahora, por ejemplo, se pide que se privaticen los servicios de correos. En su conjunto se trata de elaborar una 'constitución comercial' para el mundo hecha a su medida. Esto es la globalización tal como esta gente la define: libertad total para los movimientos de capitales en todos los sentidos, comprando, vendiendo... Y pretendiendo que ésta es la manera de crear riqueza para todos. Y, así, resulta que si se está contra la libertad de comercio, se está en contra de los pobres. Envié un mensaje sobre esto a Porto Alegre, sobre qué hay que hacer ahora.
P. ¿Qué cree que hay que hacer?
R. Es una ideología que hay que combatir. No es cierto que si unos se enriquecen, los demás se enriquecerán también... Todo esto es falso y responde a un aparato de propaganda muy eficaz.
P. ¿El Estado es la solución?
R. Los Estados tienen más poder del que utilizan. Es paradójico que sean los Gobiernos socialdemócratas los que hayan catapultado en buena medida este programa neoliberal. Estos Gobiernos socialdemócratas escuchan, sobre todo, a las transnacionales. Lo mismo sucede con la Comisión Europea. Yo critico la crueldad de la derecha, pero también lo que considero ceguera o dogmas de la izquierda.
LA POLÍTICA DE IDENTIDAD
P. Su libro describe sin piedad lo que llama la política de identidad.
R. La política de identidad es una gran ventaja para los que gobiernan; por eso, los expertos del grupo de trabajo la recomiendan calurosamente. Ayudando a la gente a preocuparse por quiénes son desde el punto de vista histórico, o político, o religioso, o racial, o de sexo, se evita que se ocupen de lo que pueden hacer juntos. Se bloquea la solidaridad. Se trata de evitar que la gente comprenda que tienen los mismos intereses y que se unan, ya que si la gente se une y deja el individualismo, el sistema difícilmente funcionaría. Por esto se procura que se mire hacia otros objetivos y que, por ejemplo, el cristiano vaya contra el judío o el musulmán y viceversa, o que la mujer vaya contra el hombre, o el negro contra el blanco. Si todo esto se exacerba, nos olvidamos de las transnacionales. Parece clarísimo que las políticas de identidad son sumamente útiles para entretenernos.
P. Y también para exterminarnos, según su libro.
R. En la solución Lugano, los expertos llegan la conclusión de que como no se puede consumir tanto y que la tecnología no va suficientemente rápida, hay que reducir esta masa de gente que no sólo no contribuye al sistema, sino que es un obstáculo a su desarrollo y una fuente de desequilibrios. Se dan cuenta de que con 8.000 millones de personas en el planeta, en 2020 el sistema no puede funcionar. Con tanta gente no se puede gestionar el medio ambiente, ni la sociedad, ni la política. Por esto promueven la vuelta a un planeta con 4.000 millones de personas que puedan integrarse, tener trabajo o comida, porque la gente tampoco pide mucho más. Observan que lo que no se puede sostener es un sistema en el cual haya más o menos mil millones de personas que tienen un nivel correcto y 7.000 millones de excluidos.
P. Es paradójico que un sistema pueda morir de éxito, por su propia desmesura.
R. Sí. Pero resulta que vamos en un avión sin piloto. Todos pedaleamos en una bicicleta que va muy deprisa, que necesita ir cada vez más rápido y que no podemos parar aunque veamos que sería lo mejor para nuestros hijos. Éste es el drama: vamos muy deprisa a estrellarnos contra un muro.
P. Es decir, ha escrito un libro para salvar el capitalismo.
R. En todo caso, sólo digo que el mercado tiene su lugar y que cuando el mercado lo ocupa todo es un desastre. Beber dos vasos de vino es estupendo, pero tomarse varias botellas es otra cosa. Imagine lo que puede pasar con una economía integrada mundialmente... Yo no deseo que un accidente global cause enormes sufrimientos y lleve a la guerra de todos contra todos. No lo deseo porque soy una reformista. Lo que verdaderamente importa es controlar esta máquina de destrucción de la cual todos dependemos, pero lo más grave es que quienes se benefician más de ella son incapaces de controlarla.
P. Cuando habla de accidente global, ¿en qué piensa?
R. Ésta es una expresión de Paul Virilio, pero que describe muy bien algunas cosas que pueden pasar. Pongamos por caso que Estados Unidos tuviera una crisis bursátil o que, mañana, todo perdiera el 75% de su valor en la Bolsa y las empresas no pudieran pagar a los bancos: todo el mundo sería despedido, los bancos y las empresas cerrarían, el paro se generalizaría, los Gobiernos se verían impotentes, los precios aumentarían, la gente no tendría dinero y el crimen y la inseguridad crecerían... Con lo cual, nos encontraríamos en el infierno de Hobbes de la guerra de todos contra todos. Para mí, éste es el escenario del accidente global. No quiero un porvenir así.
P. ¿Es usted optimista o pesimista?
R. Nunca respondo a esa pregunta. Estas palabras no tienen mucho sentido. Se puede contestar fácilmente con la famosa cita de Gramsci que dijo que vivía en el optimismo de la voluntad y en el pesimismo de la razón. Pero tengo esperanza y creo que hay que actuar porque, aunque no haya ninguna posibilidad de salirse de todo esto, al menos se habrá intentado. Sólo ahora se empieza a ver que la globalización puede ser otra cosa si se apuesta por la solidaridad o la amistad. Hay que actuar para vivir con dignidad y ética. Pero el hecho de actuar tampoco es ninguna garantía.
P. Está describiendo una catástrofe.
R. Todo esto se juega, como dicen en Francia, en un pañuelo. Si se cree en la teoría del caos, según la cual una gota de agua puede cambiar infinidad de cosas, no existe ninguna garantía. Pero lo que sí sabemos es que si no se hace nada, será peor.
P. La realidad es, pues, como una novela de suspense.
R. ¿Se quería el horror? Pues aquí está. Pero a mucha gente no le gusta. Los que me han criticado no han cuestionado ni mis datos ni mis premisas; me encantaría que alguien me llevara la contraria, que me dijeran que me equivoco en mis datos o en mis premisas.
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Alicia Moreau de Justo
Armando Moreau había combatido junto a los comuneros de 1871, la primera insurrección obrera que tuvo a París, Francia, como escenario. La represión contra los derrotados aleja a muchos hijos de la tierra amada en búsqueda de nuevos horizontes. El comunero Armando Moreau -junto a su mujer María Denanpont- viaja a la Argentina donde constituye un nuevo hogar. Pero ese republicano y librepensador, distante ya de las luchas de su juventud, encontrará en una de sus hijas -Alicia- la continuación de aquellas esperanzas y rebeldías.
Alicia Moreau de Justo nació en Londres, Inglaterra, el 11 de octubre de 1885. En sus años de adolescencia cursó el magisterio en la Escuela Normal Nº 1, en Buenos Aires. Allí conoció al profesor Delio Aguilar y al doctor Eduardo Holmberg, quienes la pusieron en contacto con el darwinismo social, concepción totalizadora que comprende la explicación del hombre y de la historia como la lucha entre las razas, entre las naciones que comprenden las razas, entre las clases dentro de cada nación y entre los individuos de la clase. Para el darwinismo la economía política era una aplicación a la especie humana de las leyes biológicas que regían la lucha por la vida en todas las sociedades animales. Es decir, que las sociedades humanas evolucionan dentro de leyes biológicas especiales, que son las leyes económicas.
En esa época la enseñanza media todavía permanecía al margen de las corrientes del pensamiento positivista, que ya dominaban la enseñanza superior. Como años después el marxismo sería un tabú para muchos licenciados en economía, sociología, historia o filosofía, el darwinismo era considerado como subversivo en la enseñanza media. Alicia fue conociendo y profundizando sus estudios más allá de los textos escolásticos escritos en su mayoría por jesuitas como los principios de filosofía de Jaime Luciano Balmes. Al cursar 5º año de la Escuela Normal, se acercó a las clases libres que dictaban en la Facultad de Filosofía y Letras Horacio G. Piñero, sobre psicología moderna, y Nicolás Matienzo, sobre Lógica. Le atraía mucho el estudio de la filosofía, pero creía que era necesario combatir el dolor humano, por eso ingresa a la Facultad de Ciencias Médicas.
La joven Alicia comienza a perfilar un espíritu crítico, incluso para enfrentar el estudio de la medicina. Durante la práctica en el Hospital de Clínicas comprobó que muchas enfermedades tenían su origen en la miseria que sufrían los trabajadores, condenados por un régimen social injusto. Era necesario atacar la desnutrición, la tuberculosis, el alcoholismo y la sífilis en su origen social. Solo así podrían contrarrestarse efectivamente esos flagelos. Para ello Alicia Moreau comprende que a la acción del terapeuta debía unirse la del político y la del reformador social.
Ingreso a la Facultad de Ciencias Médicas de Buenos Aires en 1907, egresando, con diploma de honor, en 1914. Fueron años de estudio y de militancia comprometida. El capitalismo era para las clases desposeídas un sistema de despojo y sufrimiento. Había que combatirlo luchando por una nueva forma de vida donde el hombre no fuera lobo para el hombre. Alicia se convierte al socialismo. Su primera lectura marxista fue La situación de los trabajadores en Inglaterra, escrito por Federico Engels. Lee la obra y se emociona, comprende que el camino es difícil, pero existe una esperanza: el socialismo. En 1906 vive su primera aventura ideológica y política. Tuvo lugar en Buenos Aires el 'Congreso de librepensamiento', organizado por científicos, escritores e intelectuales vinculados con la masonería. Alicia se inscribió y presentó un trabajo titulado La Educación. Dirá en esas páginas juveniles: 'La escuela que elabora el porvenir es la escuela libre, sin dogmas, dirigida por el conocimiento exacto de la naturaleza humana y del desarrollo de la vida; la que tiene sus educadores en todas partes: en la familia, en la ciudad, en el país, en el libro, en el museo; la que es una acción social a la cual todos deben contribuir, vivificada la gran ley de solidaridad que es la razón de ser de la humanidad'.
En ese congreso Alicia conoció a la anarquista española Belén de Sárraga. Fue para ella un experiencia inolvidable. La joven estudiante de medicina toma contacto con una mujer revolucionaria. Era su bautismo de fuego. Un mes después el socialista Angel Giménez le pidió que dictara un curso de conferencias de divulgación popular en la 'Sociedad Luz', de Barracas. Así se acerca al movimiento obrero. Había leído algunos autores anarquistas, Pedro Kropotkine, pero ya se ve en el socialismo científico de Marx y Engels el camino más apto para lograr la transformación de la sociedad.
Junto a la 'Sociedad Luz', e inspirado por el doctor Enrique Del Valle Iberlucea, comenzó a funcionar el 'Ateneo Popular'. Alicia participa en su fundación. Ese núcleo marxista comenzó a editar en 1908 la Revista Socialista Internacional, que a fines de la década cambia su nombre por el de Humanidad Nueva.
Pionera del feminismo argentino, participa en la creación del primer Centro Feminista y del Comité Pro-Sufragio Femenino en 1907. Con ella figuraron Elvira Rawson de Dellepiane, Sara Justo y Julieta Lanteri. Pero entre esas mujeres se destacó la profesora Raquel Camaña, inteligente y valiente propulsora de la educación sexual. El Centro Feminista de Buenos Aires estableció contacto con las uruguayas Paulina y Clotilde Luisi, estrechando los vínculos de las mujeres rioplatenses.
Para ella el feminismo no era algo ajeno a la realidad social. La mujer se libera junto al hombre y no contra él. Esa liberación es una forma particular de la lucha contra el capitalismo y las injusticias sociales. En 1919 el núcleo de mujeres renovadoras crea la Unión Feminista Nacional. A ellas se suma Julia García Games. Los principios de la Unión Feminista Nacional son sintetizados en cinco puntos: '1) cooperar en todo lo que signifique perfeccionamiento físico, intelectual y moral de la mujer; apoyar toda la obra que tienda a capacitarla en su acción social. 2) trabajar por la emancipación de la mujer en la familia y en la sociedad; en consecuencia iniciará y propiciará movimientos tendientes a modificar las leyes que traban a la mujer en su acción individual, colocándola en situación inferior al hombre. 3) cooperar en toda obra que contribuya a facilitar y mejorar el trabajo femenino; por lo tanto se preocupará en la reglamentación del trabajo en la industria y en el comercio y de elevación de los salarios del trabajo femenino, basándose en el principio 'a igual trabajo, igual remuneración'. 4) tender a centralizar los esfuerzos hechos en favor de la emancipación femenina propiciando la organización de una federación de centros. 5) propender a la formación de comités en el interior de la República que respondan a los mismos fines. Mantendrá con tal motivo relaciones con asociaciones extranjeras de igual índole'.
Escribe, milita, participa en reuniones culturales, difunde los ideales de una democracia avanzada. Desde Rusia llegan los resplandores de la guerra civil, que anuncian un nuevo mundo. Cae el imperio absolutista de los Zares y se constituye bajo la dirección de V. I. Lenin y León Trotsky el primer estado obrero. Alicia vive momentos maravillosos. 'Durante años -recuerda- seguimos el proceso de los luchadores rusos. Los nihilistas y los bolcheviques eran las fuerzas más pujantes de la revolución. Cómo no recordar Rusia en las tinieblas (Memorias de una nihilista), de Vera Figner, y La mujer nueva y la moral sexual, de la revolucionaria Alejandra Kolontay. Cómo olvidar a los valientes revolucionarios de 1905 y 1917. Los años pasaron y vino el stalinismo que instauró un sistema de opresión. Muchas veces me he preguntado si la revolución podría haberse mantenido sin la presión de la fuerza. Las masas campesinas eran muy atrasadas. Pero el stalinismo adquirió aspectos negativos que en muchos sentidos deformaron los ideales de 1917'. La Gran Guerra desangraba a los pueblos y Alicia Moreau trabaja por la paz, inspirándose en el ideario de Jean Jaurés, socialista francés a quien había conocido cuando éste visitó a Buenos Aires en 1911. 'Sin embargo, el hecho de la guerra -dice- sirvió para que la mujer, al reemplazar al hombre en la retaguardia, en el trabajo industrial, en el campo y en otras actividades, demostrara su aptitud, responsabilidad y capacidad. Al final de la contienda las mujeres inglesas lograron los derechos electorales'.
En 1921 se afilió al Partido Socialista. De allí en adelante la acción política habrá de constituir para ella una tarea permanente. Fue miembro del Comité Ejecutivo del PS, directora de La Vanguardia (1956/1962), conferencista y propagandista. Publicó varios libros y ensayos, entre otros, La mujer en la democracia (1944) y El socialismo según Juan B. Justo (1946). Para ella la lucha de clases es sinónimo de transformación. Puede adquirir formas violentas, pero la historia se construye y se transforma con la acción consciente de la clase trabajadora organizada políticamente.
Contrajo matrimonio con el doctor Juan B. Justo, fundador del Partido Socialista. De esa unión nacieron tres hijos: Juan, Luis y Alicia Justo.
Para Alicia Moreau, Marx había descrito en el Manifiesto Comunista el proceso histórico como la lucha de clases. 'La lucha de clases -expresa- sobrepasa forzosamente el plano económico y abarca la total existencia humana'. Reconoce que 'las armas del proletariado en la lucha por su emancipación son su conciencia de la dignidad y del valor social de cada individuo, la organización sindical y política, la unión nacional e internacional de esos organismos y el conocimiento cada vez más claro del inmenso valor de su función productora y económica, de la fuerza que proviene de su masa y de su irrupción en el sistema de gobierno, antes reservado a minorías'.
Se pregunta si es posible lograr el cambio substancial que implica el socialismo sin recurrir a la violencia, a la previa 'destrucción de lo existente, o de una parte de lo existente'. '¿La organización capitalista se dejará vencer -se interroga- sin resistir con las armas que ella misma ha puesto para su defensa en manos de una parte del pueblo (ejército, policía)? En otros términos ¿ No será necesario llegar a la revolución para que, apoderándose del poder, el proletariado realice, desde el gobierno, la última etapa, la más difícil, la transformación de la propiedad individual en propiedad colectiva?'.
Alicia Moreau contesta a esas preguntas: 'La revolución, es decir, la acción violenta, es sobre todo un movimiento político y este es significado de los diversos movimientos revolucionarios. Paralelamente, se produce el desarrollo científico-técnico. Ambos conjuntos de procesos complejísimos han reaccionado los unos sobre los otros en una red de interreacción muy difícil de desentrañar. El socialismo es inseparable de la democracia porque en ella encuentra el instrumento de realización menos cruento; porque en ella está contenida una de sus finalidades, la finalidad tal vez esencial, la valorización del individuo, la exaltación del derecho de todo ser humano a la plenitud de su propia vida'.
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