Frances Kissling, de origen estadounidense, creció en
una familia con una madre “muy fuerte”, que se divorció
y se volvió a casar. Frances entendió que su madre
era una muy buena persona y que la posición de la iglesia
relativa a su sexualidad estaba equivocada. “Yo tenía
conciencia de cuánto sufrió ella por las enseñanzas
de la iglesia, y quise asegurarme de que otras mujeres no sufrieran
de esa forma”, dijo en entrevista a la Agencia de Información
Fray Tito para América Latina (Adital).
La corresponsal de Adital en Argentina,
Claudia Korol, señala en su artículo que la organización
“Católicas por el Derecho a Decidir” (CDD)
es motivo frecuente de los ataques de la Iglesia Católica
por defender el aborto legal. “Ellos dicen que no se puede
ser católica y tener derecho a decidir”, afirma
Frances, refiriéndose a los representantes de la Iglesia.
Para ella, sólo los conservadores
son oídos por el gobierno. La solución para la
persecución en contra de la libertad sexual es muy compleja:
“No se trata de cambiar sólo una ley. No se trata
de tener una o dos mujeres en posiciones de poder. Se trata
de transformar las relaciones sociales en cuanto a género,
y esto lleva mucho tiempo”.
Adital:
¿Cómo fue tu relación con la Iglesia Católica?
Frances
Kissling: A pesar de que mi madre era divorciada y
se volvió a casar, crecí en una familia católica.
Fui educada en escuelas católicas. Ingresé al
convento cuando era una mujer joven para ser monja. Y mis valores,
los valores que tengo hasta hoy, son los de una católica.
Creo en la justicia, en la paz, en la igualdad. Son principios
católicos. Yo fui educada en un entorno católico
inteligente, que entendía que Dios nos da un cerebro
y una voluntad libre. Y que se espera que los usemos, y no que
sigamos reglas sin pensar. A pesar de que mi relación
con la Iglesia Católica hoy es de resistencia contra
las injusticias, defino mi identidad en relación con
lo que la Iglesia podría ser.
Adital:
¿Cómo nació Católicas por el Derecho
a Decidir?
Frances:
Mucha gente piensa que yo empecé esta entidad, pero no
fue así. Este movimiento comenzó en 1973 en Estados
Unidos. Tres mujeres feministas que fueron activistas en el
movimiento secular creyeron que era necesario que tuviéramos
un movimiento similar para la liberación de la mujer,
dentro de la Iglesia. Ellas estaban especialmente sorprendidas
por las actitudes de los obispos que empezaron a trabajar en
contra del aborto legal. Ellas sabían que los obispos
no representaban los puntos de vista de los católicos
con respecto a este tema. Entonces comenzaron a crear este movimiento
para ser la voz de las mujeres católicas con relación
a los derechos reproductivos. Una cosa es que la Iglesia tenga
enseñanzas dentro de la iglesia, y otra es creer que
estas enseñanzas tengan que ser parte de las leyes de
los estados seculares. Especialmente cuando la gente no está
de acuerdo con estas enseñanzas.
Adital:
¿Cómo reaccionó la jerarquía de
la Iglesia, el Vaticano, frente a este movimiento?
Frances:
Siempre recuerdo lo que dijo Gandhi, describiendo las etapas
que construye el poder en respuesta a los esfuerzos por cambios.
Creo que estas son las mismas etapas que ha tenido la iglesia
con “Católicas por el Derecho a Decidir”.
Primero el poder –en este caso el Vaticano–, nos
ignoró. “Ustedes no existen”. Después
tratan de marginarte. Entonces dijeron que “Católicas
por el Derecho a Decidir son unas pocas mujeres, es sólo
una mujer con una fotocopiadora”. Si esto no funciona,
pasan a la etapa próxima que es atacarte. Creo que ésta
es la etapa en la que estamos ahora. Nos atacan, no importa
donde estemos. En Estados Unidos, África, Latinoamérica.
Ellos dicen que no se puede ser católica y tener derecho
a decidir. Pero la realidad es que éste es un gran conflicto
para la jerarquía, porque no estamos haciendo nada que
no tengamos derecho a hacer como católicas, y por todos
estos ataques de palabra. Ellos nunca intentaron excomulgar
a nadie que sea parte de “Católicas por el Derecho
a Decidir”. Por supuesto que Gandhi dijo que el próximo
paso, es la coacción. Y la última etapa es que
las instituciones cambian. Yo sé que mucha gente no cree
esto, pero la Iglesia Católica puede cambiar. Ésta
es una Iglesia que enseñó que la esclavitud era
moral. Ya no enseña eso. Es una Iglesia que enseñaba
que la Tierra era plana. Ya no lo enseña. Puede cambiar
sus puntos de vista respecto a las mujeres, y a la reproducción
también.
Adital:
¿Hasta dónde estos cambios que ustedes proponen
están cuestionando los fundamentos teológicos
de la Iglesia Católica?
Frances:
Las posiciones de la Iglesia sobre reproducción, mujer,
sexualidad, no son enseñanzas fundamentales de la Iglesia.
Ninguna de ellas fue declarada infalible y cada católico
tiene el derecho a no estar de acuerdo con ellas.
Adital:
¿Cuáles son las causas por las que el poder político,
religioso, económico, persigue tan duramente la libertad
sexual?
Frances:
Creo que es una cuestión interesante y muy importante.
Dentro del mundo de la religión tenemos los conservadores
y los liberales. En general, el poder político nunca
prestó atención a los liberales. Sólo los
conservadores son oídos por el gobierno. Esto refleja,
de alguna forma, que tanto las religiones como los gobiernos
son patriarcales. No es sólo la religión, no es
el único problema. Yo a veces miro televisión,
o leo los diarios, y veo las imágenes del gobierno, son
hombres mayores. Me pone loca, no puedo creer. Después
de todo el trabajo que hicimos, todavía vemos esas fotos
de Davos*, o de los líderes de Latinoamérica fotografiados
juntos. No hay más que hombres. Yo creo que tenemos que
aceptar, que cuando tenemos algún segmento de la sociedad
que no es diverso, va a terminar con patrones de comportamiento
de discriminación. La mayoría de los líderes
políticos son hombres, y no están muy lejos en
la forma de pensar de los líderes religiosos. Viven en
un mundo de hombres, y sus mentes aún siguen siendo patriarcales.
Adital:
¿Cómo te resulta dar esta batalla en el interior
de Estados Unidos en este momento?
Frances:
Éste es probablemente uno de los momentos más
difíciles en Estados Unidos en los tiempos modernos.
Vivimos en un país muy dividido en cuanto a los temas
sociales. Es un 50 por ciento progresista, y un 50 por ciento
conservador. Dada la naturaleza de la política electoral
de Estados Unidos, los líderes políticos, como
George Bush, están buscando a pequeños segmentos
de la sociedad para que los mantengan en el poder. Para ganar
los votos de cien mil personas, un pequeño porcentaje
de la población, las posiciones relacionadas con la sexualidad,
los derechos de la mujer, la salud reproductiva en la administración
de Bush, son las más conservadores que hemos visto en
los últimos 50 años.
Adital:
¿Cómo ves el camino recorrido?
Frances:
Yo creo que como mujeres tenemos que estar muy orgullosas de
la manera en que hemos cambiado la cultura y las políticas
con relación a la mujer. Uno de los principios del cristianismo
conservador es que Dios puso al hombre a cargo del mundo. Nosotras
hemos dado vuelta esto en el siglo veinte y veintiuno. Entonces
no tenemos que sorprendernos al ver reaccionar a los conservadores,
los fundamentalistas, tratando de hacer retroceder el reloj
de alguna forma. También creo que tenemos que admitir
que los cambios que promueve el movimiento feminista no son
superficiales. No se trata de cambiar sólo una ley. No
se trata de tener una o dos mujeres en posiciones de poder.
Se trata de transformar las relaciones sociales en cuanto a
género, y esto lleva mucho tiempo.
*
Davos: Ciudad suiza en donde suelen realizarse encuentros económicos
de nivel mundial.
Fuente: Claudia Korol, secretaria de redacción
de América Libre y corresponsal de Adital en Argentina.