La voz de Lilith
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Discriminación, Racismo y Género

OPINIÓN
"MACHISMO, ¿Cómo curarlo?"
Por Marcelo Colussi (especial para ARGENPRESS.info)
http://
argenpress.info -08/12/2003
 

No hay ninguna duda que a los varones no nos va tan mal como a las mujeres en el mundo.

Una mujer, además de todas las penurias, exclusiones, injusticias y atropellos que puede sufrir al igual que un varón si es pobre (la mitad de la población planetaria lo es), o si viene del Sur, o si no es blanca, sufre también por su condición de mujer. Un varón (rico o pobre, del Norte o del Sur, no importa su etnia, viejo o joven) es muy probable que trabaje menos que una mujer, que gane más, que tenga mayor poder de decisión sobre sus cosas, que tenga sexo cuando lo desee sin consideraciones por su pareja, que nadie le reclame llegar virgen al matrimonio, que socialmente se le toleren relaciones extramaritales, que castigue físicamente a una mujer y no a la inversa. Por lo pronto, sus hijos llevan su apellido y no el de la madre: ¿por qué?

El machismo está hondamente enraizado en la cultura humana; es un fenómeno presente -en mayor o menor grado- en todas las sociedades, y si bien hay algunos -quizá todavía muy tibios- esfuerzos por cuestionarlo, sigue siendo una de las lacras más notorias del proceso civilizatorio, y al mismo tiempo de las más invisibilizadas.

El 99 % de las propiedades del mundo (casas, automóviles, tierras, acciones, industrias, cuentas bancarias) está en manos varoniles. ¿Por qué?

Las mujeres no cobran sueldo por el trabajo doméstico, trabajo que básicamente es realizado por ellas y no por los varones, aún cuando laboren por fuera de la casa devengando salario. ¿Por qué?

El ejercicio del poder político es, en su enorme mayoría, una práctica varonil. Si bien, en forma creciente, va habiendo funcionarias de Estado mujeres, en general los puestos de decisión clave en su casi totalidad están reservados a varones. ¿Por qué?

Cuando se separa un matrimonio en general las mujeres se quedan a cargo de la crianza de los niños, y los varones no siempre se responsabilizan de esos gastos. ¿Por qué?

Fuera del caso casi anecdótico de algún varón golpeado por una mujer, los índices de violencia física y/o psicológica masculina hacia mujeres son alarmantes, siendo en algunos lugares importante causa de morbi-mortalidad. El acoso sexual, o la violación, son siempre actitudes masculinas, muchas veces semi toleradas. ¿Por qué?

En ciertas culturas se da la poligamia y no es un delito. ¿Por qué?

También en algunos lugares se practica la circuncisión femenina, a partir de la ¿explicación? que las mujeres no deben gozar. ¿Por qué?

La pornografía, por abrumadora mayoría, está destinada a un público masculino, colocando como objeto de consumo un pedazo de carne bien modelado que es, prácticamente siempre, una mujer. ¿Por qué?

La violación sexual de mujeres es una práctica común para muchos ejércitos invasores. ¿Por qué?

El machismo es una flagrante violación de derechos humanos, pero al estar incorporado como pauta cultural normal de vida y con una ancestral historia, a nadie se le ocurre considerarlo delito de lesa humanidad. No obstante, sus secuelas son especialmente dañinas, lesivas, estructuralmente duraderas.

Está claro que hay que luchar denodadamente contra el machismo como una de las grandes injusticias del mundo. La superación de las diferencias económicas de clase -denuncia monumental que nos lega el marxismo, y a partir de la que se puede comenzar a pensar un nuevo futuro- no termina de resolver la inequidad. Habrá que agregar la lucha contra la discriminación étnica (ninguna etnia es superior a otra), y contra la discriminación de género.

La pregunta inmediata es ¿cómo combatir el machismo? La educación es una de las claves. Educar con miras a mediano y largo plazo apuntando a crear una nueva cultura no machista. Una sociedad con miembros no machistas por decantación natural tendrá una actitud y una legislación no machista. Si, como dijo Einstein, el nacionalismo es la enfermedad infantil de la humanidad, el machismo es la enfermedad de la adolescencia, del despertar de la sexualidad: es el acné juvenil. Y hay que curarlo, porque si no puede dejar marcas duraderas.