| |
 |
La trokosis es una forma de esclavitud que sobrevive en algunos países africanos. Las niñas son forzadas a sacrificar su infancia para pagar por los delitos de sus mayores y son condenadas a este tipo de explotación de por vida. La organización International Needs Ghana (ING) intenta formar conciencia sobre la ilegalidad de esta práctica. |
Cada año, cientos de niñas ghanesas son entregadas a sacerdotes locales como forma de pago de los crímenes y delitos cometidos por sus familiares. A partir de este momento el sacerdote se convierte en su dueño y señor. Las niñas pierden su libertad mientras su familia descansa habiendo pagado sus culpas.
Esta forma de esclavitud se llama ‘Trokosis', una práctica que conlleva la explotación sexual y que se ha mantenido durante siglos en este país.
Con 12 ó 13 años, las niñas trokosis son condenadas a una vida de sacrificio y humillación. El sacerdote hace con ellas lo que quiere, desde obligarlas al duro trabajo en el campo hasta abusar de ellas sexualmente.
Los años que debe permanecer la niña en el santuario lo determina el crimen cometido por su familiar, pero aún así quedará el resto de su vida condicionada por este delito ya que el sacerdote puede requerirla en cualquier momento después de su liberación.
En muchas ocasiones, cuando la niña muere o su ‘dueño' se cansa de ella, la familia debe remplazarla. De este modo las familias llegan a renunciar a generaciones de niñas. Cuando es el sacerdote el que muere, estas niñas pasan a manos de su sucesor. Las niñas trokosis pierden su virginidad a edades muy tempranas, lo que les condicionará el resto de su vida, debido a que en muchos sectores de la sociedad africana se castiga el hecho de que una mujer haya perdido la virginidad sin estar casada.
Luchando por acabar con esta práctica
Muchas son las organizaciones que desde hace años trabajan por eliminar esta práctica tan poco conocida. Entre ellas, destaca la labor International Needs Ghana (ING), que intenta desde hace tiempo hacer tomar conciencia a las niñas, pero sobre todo a las familias de la ilegalidad de esta práctica.
Gracias a las subvenciones del Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (Unifem), esta organización ha conseguido crear centros de atención psicológica y escuelas para las niñas afectadas.
Aunque la organización ha sido acusada en numerosas ocasiones de intentar destruir la cultura tradicional ghanesa, no cesa en su empeño de acabar con esta forma de esclavitud que viola la constitución de este país.
ING ha denunciado esta práctica también en países como Benín, Nigeria y Togo, pero la mayoría de la información de la que se dispone proviene de Ghana. Mientras, cientos de niñas cada año seguirán sacrificando su infancia por expiar las culpas de sus mayores.
|