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Discriminación, Racismo y Género

ARTÍCULO
"Violencia Familiar, asignatura pendiente"
Por la Dra Dorothy Shaw
LA NACION, 27/07/04
 

La padecen mujeres de todas clases sociales.

Violencia familiar, asignatura pendiente
Según la doctora Dorothy Shaw, los ginecólogos no están bien formados para prevenirla.

La doctora Shaw será la primera mujer que presidirá la Federación Internacional de Ginecólogos y Obstetras.
Afirma que es necesario que los médicos aprendan a preguntar.

Cuando en el próximo mes de septiembre la doctora Dorothy Shaw asuma su cargo como presidenta de la Federación Internacional de Ginecólogos y Obstetras (FIGO) se convertirá también en la primera mujer en ejercer ese cargo desde que en 1954 se creó la entidad, que agrupa a 102 países de todo el mundo.

Nacida en Inglaterra, pero residente desde hace muchos años en Vancouver, Canadá, donde trabaja como ginecóloga y obstetra y es docente del hospital de la universidad de esa ciudad, Dorothy Shaw encabeza actualmente el Comité de Defensa de los Derechos Sexuales y Reproductivos de la FIGO. Es por eso por lo que una de sus principales y más urgentes preocupaciones es hacer de los ginecólogos y obstetras aliados de primera línea en la prevención de la violencia contra la mujer.

Invitada recientemente por el Centro Latinoamericano Salud y Mujer (Celsam), Shaw ofreció una charla durante el último congreso de la Sociedad de Ginecología y Obstetricia de Buenos Aires (Sogiba), donde la doctora Diana Galimberti se encargó del capítulo sobre derechos sexuales y reproductivos.

-Doctora Shaw, ¿cree que un profesional que atiende a una mujer no más de 15 minutos, como suele ocurrir en la Argentina, puede conocer cómo es su salud sexual y reproductiva?
-El problema no se limita a su país; también ocurre en otras partes . Es un contexto complejo: los ginecólogos y los obstetras son parte de la sociedad donde viven, y en ese sentido reflejan los valores de esa sociedad. Sin embargo, tanto en la FIGO como en la sociedad que agrupa a los profesionales argentinos se reconoce que las actitudes de estos especialistas son importantes porque pueden mostrar liderazgo en las conductas que la sociedad tiene hacia la mujer.

-¿Y cómo pueden ayudar a prevenir la violencia?
-Primero, es necesario que reciban adecuado entrenamiento para saber preguntar a la mujer sobre el problema. Muchos médicos tienen miedo de preguntar porque no están seguros de cómo hacerlo correctamente. Y, más allá de eso, nuestra idea es que a menos que sepa qué recursos proponer a la mujer en caso de que exista violencia contra ella o sus hijos, es mejor no preguntar. Es decir: sería importante que si los ginecólogos u obstetras van a realizar estas preguntas primero tengan alguna educación acerca de qué preguntar y cómo hacerlo, y qué necesita la mujer para sentirse segura, además de saber adónde debe recurrir. Para lograr este objetivo es necesario conformar un equipo de trabajo, donde el médico es una parte, pero también debe haber asesoramiento psicológico y personas especializadas en violencia familiar, tanto desde el punto de vista de la asistencia social como del sistema legal.

-¿Y sobre la base de qué ideas deberían ser entrenados?
-Bueno, la historia de la enseñanza médica se limitó al aspecto biológico de la salud de la mujer y dejó de lado otras cuestiones vinculadas con el género. En materia de violencia, un problema fundamental es que los médicos puedan explicarles a las mujeres que la violencia que padecen no es su culpa. La mayoría de las mujeres que son víctimas de violencia se sienten culpables de eso, creen que merecen la violencia, que han hecho algo que lo justifica. Y esto ocurre en todas las clases sociales.

-¿Usted dice que aun una mujer muy bien educada que soporta violencia siente que es su culpa?
-Así es. Piensa que se lo merece. Conozco médicas, abogadas y otras profesionales en Canadá y en muchos países del mundo que piensan así. Por eso es tan importante que el médico ginecólogo u obstetra que las atiende las ayude a comenzar a cambiar su forma de pensar.

-¿Y eso implica darles herramientas para que dejen a ese hombre?
-El tema es mucho más difícil de lo que se cree. Una de las cuestiones que más necesitamos recordar es que las mujeres habitualmente aún aman al hombre que las maltrata. Esto puede resultar extraño, pero suele ser así. A menudo lo aman. Lo que no aman es su violencia.

-¿Entonces?
-Entonces hay que saber contener y aconsejar sin juzgar, y comprender que el momento más difícil para una mujer que soporta violencia familiar es cuando decide dejar a su compañero. Es la instancia más peligrosa de la relación, y necesita ser acompañada.

-¿El médico puede ser violento respecto de sus pacientes?
-Hay muchas formas de ejercer la violencia, y no solamente de parte de los profesionales varones. Por ejemplo: los médicos no fuimos entrenados para pedir permiso a las mujeres antes de hacer su revisación con un espéculo. No preguntamos; directamente lo hacemos. Y eso no está bien. Pero lentamente está cambiando.

-Algunos casos de violencia sexual resultan escalofriantes. ¿Es cierto que hay mujeres obligadas a mantener relaciones sexuales poco antes o después del parto?
-Sí, así es.

-¿Sucede a menudo?
-No lo sabemos. Sólo sabemos que sucede. Es probable que no se conozca más porque es un tema muy delicado.

-¿Y en qué tipo de familias o parejas puede ocurrir algo así?
-En familias en que el marido se comporta como el "dueño" o el propietario de la mujer.


Por Gabriela Navarra
De la Redacción de LA NACION